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Pedro Toledo
Lunes, 23 de junio de 2014

De "El Lagartijo"

El presente relato está basado en hechos que si no son del todo verídicos, sí que al menos reúnen la condición de verosímiles, puesto que han sido testados en numerosos despachos profesionales.

El “Lagartijo” ¿quién es? ¿Su Señoría le conoce?

Yo suponía que todo eso no era más que una metáfora poética  interrumpió el juez.

No es una metáfora, el “Lagartijo”, es una realidad y su existencia no puede negarse. Es una especie casposa de “cuñaodelcuñao”, que ronda por todos los despachos.

Continué refiriéndole al magistrado, que pese a que el “Lagartijo” no fue capaz de terminar la EGB y por tanto, no le dio para el antiguo Graduado Escolar, posee conocimientos a nivel de Catedrático en diversas materias. Materias que abarcan todas las áreas, no sólo del Derecho o de la Economía, sino que también domina la Física, Química, Deportes, Medicina e incluso las Telenovelas.

Esta especie, en claro peligro de expansión, aparece reptando por las paredes de mi despacho, en ocasiones de las más variopintas. Así, es muy posible, que este humilde abogado, se encuentre atendiendo a un trabajador al que acaban de despedir, para que encontrarme con el “Lagartijo”. Bien acompañando al finiquitado o bien mencionado por este:

Me ha dicho mi cuñado, que me corresponden 65 días de indemnización por año trabajado y la parte proporcional de vacaciones de cada año.

Una vez sobrepuesto de la sorpresa y llevado por mi prurito profesional, me atreví a interpelar al “Lagartijo” por la norma en la que asienta tal aseveración. En ese mismo momento, descubrí que todo estaba perdido y que su superioridad era manifiesta. El motivo no fue otro que observar que bebía en las más elevadas Fuentes del Derecho. Fuentes que no pueden ser rebatidas ante ningún tribunal, puesto que ambas son las dos Cartas Magnas de la Legislación Mundial: El Google y la Wikipedia.

Con tan firme base, este singular personaje, imparte doctrina también en Tributario. Así el “Lagartijo”, se persona en mi despacho cada 20 de mayo, para que le haga su declaración de Renta. En ese momento, me vuelve a reiterar, que un autodidacta como él, posee conocimientos sobrados para hacerse su propia Renta. No obstante está muy ocupado, haciendo un estudio sobre la nidificación de las anátidas, para un documental de su canal de You Tube, con lo que se ha apiadado de mi humilde Asesoría, trayéndome su I.R.P.F.


Después de hacerme entrega de la oportuna documentación, dejará para el final una factura de un Restaurante, ordenándome sin pestañear:

Esto es para que me metas la deducción de “Apadrinaje”, puesto que el año pasado fue el bautizo de mi sobrino carnal.

Ante lo cual, no tengo por menos que recriminarle, por no haberme invitado al evento. Donde yo mismo, habría oficiado la ceremonia, en aplicación de la nueva Reforma Eclesiástica que sin duda pondría en marcha el Papa Francisco, después de escuchar mis exabruptos.

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