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Lunes, 14 de julio de 2014

Diez recetas para combatir el paro juvenil

Los expertos recomiendan implementar el contrato único y reducir la brecha entre lo que los jóvenes ‘cuestan’ y lo que producen.

Para ello se pueden rebajar los costes, pero también mejorar la formación, de forma que los empleados sean más productivos, o apostar por la flexibilidad, en forma de doble escala salarial. A pesar de la senda ascendente del empleo en el último año, el paro sigue siendo el principal problema de los españoles. Más de tres cuartas partes lo califican como uno de los tres principales problemas de España, de acuerdo con las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, muy por encima de cualquier otro asunto. El problema está concentrado en los jóvenes, para los que el desempleo asciende al 55,4% en el primer trimestre del año, según el Instituto Nacional de Estadística.

 

Tras consultar con diversos economistas y analistas, EXPANSIÓN concreta diez medidas con el fin de recuperar una generación que de momento está perdida para el empleo. Algunas no se han podido ejecutar por falta de fondos, otras por presiones de diversos lobbies o, porque, simplemente, no ha habido voluntad política, pero eso no significa que sean menos válidas o que no se puedan enfocar desde otra óptica. Por ejemplo, el Plan de Empleo Juvenil de la Unión Europea, que destinará cerca de 1.800 millones de euros a España, puede servir para dar salida a alguna de ellas.

 

1. Implementar el contrato único

Desde el inicio de la crisis, en 2008, la cifra de ocupados con un contrato temporal se ha desplomado un 36,9%, mientras que el número de personas con contrato indefinido se ha resentido un 10,1%. Los temporales tienen muchos menos incentivos a la hora de acumular capital humano, porque saben que serán los primeros en irse a la calle si algo falla y, además, los empresarios muchas veces les despiden de forma preventiva cuando es el momento de hacerles indefinidos, para evitar que acumulen derechos. Frente a esto, una buena parte de los economistas españoles, entre ellos, los que se encuentran en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), proponen «sustituir este muro por una rampa». Es decir, que el contrato sea indefinido desde el principio y los derechos, en forma de jornadas laborales que corresponden al trabajador en caso de despido, por ejemplo, se vayan ganando progresivamente. En un principio, el Gobierno rechazó estos planteamientos al considerar que vulneraban la tutela judicial efectiva, dado que sólo se establecía un baremo para los costes del despido.

 

2. ‘Minijobs’ y tiempo parcial

En los últimos años, el número de contratos a tiempo parcial ha aumentado un 12,9%, pero todavía está muy lejos de los estándares europeos. Por ejemplo, en Holanda, los empleos a tiempo parcial suponen dos terceras partes de los puestos de trabajo ocupados por los jóvenes. Los expertos señalan que una fórmula para introducir los minijobs en España, de forma que fueran más ventajosos para empleadores y empleados, sería una válvula de escape para aliviar el paro a corto plazo, y lograr que no se pierdan ciertas capacidades laborales.

 

3. Impulso a la formación dual

El desarrollo de la formación profesional ha sido unas claves del éxito alemán a la hora de incorporar a los jóvenes al mercado laboral, con lo que el país ha dejado la tasa de desempleo juvenil en el 7,9%. En concreto, una de las iniciativas más aplaudidas ha sido la formación dual, que combina las enseñanzas teóricas con las prácticas en la propia empresa. De esta forma, los estudiantes pueden comprobar cuáles son las capacidades necesarias en el mundo laboral, para incidir en ellas, a la vez que ganan experiencia y una red de contactos. Sin embargo, una de las principales debilidades, a la hora de que España aplique este modelo es que Alemania cuenta con una fuerte base de grandes empresas que pueden invertir más en formación, mientras que en España ocho de cada diez trabajadores están empleados en pequeñas y medianas empresas que quizá no pueden invertir tanto en formación.

 

4. Un salario mínimo para jóvenes

«Hay que dar un trato desigual a formación desigual», señalaba en abril la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, argumentando que «hay empleados que no producen» lo que cuesta el Salario Mínimo. De Oriol se planteaba que las empresas dieran formación, con un salario más limitado, a los empleados, hasta que produjeran lo que cobraran. No es una práctica sin precedentes y, de hecho, España mantuvo dos baremos de Salario Mínimo hasta 1998, uno para los mayores de edad y otro para quienes tenían entre 16 y 18 años.

 

5. Personalizar la formación

Todas las medidas previas tienen algo en común: que tratan de mejorar la formación de los jóvenes, con el objetivo de incorporar a aquellos que sólo estaban preparados para el mercado laboral de la burbuja inmobiliaria. Por ello, muchos economistas ven de forma positiva que haya una asistencia personalizada a los parados, como sucede en el modelo danés, en el que se sigue de cerca el caso de cada desempleado, se le orienta hacia los sectores donde se esté creando más empleo y se le recomiendan cursos acordes con sus necesidades.

 

6. Bajar cotizaciones a las empresas

Las elevadas cotizaciones sociales han sido muy criticadas por tratarse de un «impuesto a la contratación». Hace dos años, Empleo manejaba la fórmula de subir el IVA para poder bajar las cotizaciones sociales en dos puntos (desde el entorno del 30% actual), lo que habría liberado hasta 8.000 millones de euros para nuevos contratos, de acuerdo con sus propios cálculos. El Círculo de Empresarios era incluso, más ambicioso y reclamaba que ésta se extendiera a 5 puntos. Si bien es verdad que, tras la bajada del IRPF, Hacienda quizá no se pueda permitir otra rebaja general, concentrarla entre los trabajadores jóvenes podría intensificar la creación de empleo entre ellos. Por otra parte, las bonificaciones a la Seguridad Social de hasta 300 euros al mes que aprobó el Gobierno la semana pasada pueden suponer un impulso a la contratación, pero sufren el efecto escalón. Es decir, acaban de repente cuando el despido es gratuito, permitiendo reemplazarles por otros trabajadores bonificados.

 

7. Mejorar la fiscalidad de las start ups

Por otra parte, la Fundación Kauffman, un think tank estadounidense, señala que las empresas consolidadas conservan el empleo con más facilidad, pero son las nuevas las que lo crean. Por ello, sería muy beneficioso incentivar la creación de empresas con impuestos más bajos a la inversión y a la capitalización, de forma que se incentive más a que las grandes empresas se conviertan en socios de una start-up. El Gobierno ha aprobado medidas en este sentido, pero se podrían ampliar.

 

8. Un diálogo social más flexible

Una de las consignas más repetidas por los sindicatos ha sido la necesidad de impulsar el diálogo social, pero este diálogo también puede servir para flexibilizar las condiciones laborales. Por ejemplo, uno de los mayores éxitos de la industria ha sido adoptar la doble escala salarial en muchas fábricas, que permite rebajar los costes medios de producción a la vez que se da empleo y experiencia a los trabajadores. Por otra parte, la empresa no asume tantos riesgos al iniciar una nueva línea de trabajo, ya que es una modalidad mucho más flexible.

 

9. Mejorar el periodo de prueba

Una de las medidas estrella del PP fue el contrato de emprendedores, en el que daba un año de prueba en el que el despido es gratuito. Esto incentivó la creación en un primer momento, pero ahora las empresas están despidiendo a los trabajadores justo unos días antes de que acabe el periodo. Para incentivar su permanencia, sería necesario suavizar la entrada en vigor de las nuevas condiciones, de forma que no supongan un coste tan elevado como el de buscar un nuevo empleado.

 

10. Convertir en definitivas las medidas coyunturales

Una de las principales críticas que se hacen a las medidas del Gobierno es que algunas no son permanentes. Es el caso de la bonificación a las cotizaciones a la Seguridad Social que paga el empresario, cuya vigencia acaba a final de año. Esto daría confianza a los empresarios para contratar.

 

(Expansión, 13-07-2014)

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