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Lunes, 21 de julio de 2014

¿Bajar el salario mínimo puede crear empleo juvenil?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recomendado a España que rebaje el salario mínimo interprofesional (SMI) para impulsar el empleo juvenil. No ha sido la única voz reclamando menores salarios para los jóvenes. La presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, propuso eliminarlo para los jóvenes sin formación porque «no lo producen». «Todos compramos cuando lo que se nos ofrece es a precio razonable» sentenció Oriol. Más allá de polémicas declaraciones, ¿se puede crear más empleo bajar el salario mínimo?

 

El Servicio de Estudios del Banco de España lo analizó al revés, es decir, si subir el salario mínimo tenía impacto en la probabilidad de perder el empleo, y concluyó que sí. Y, además, consideró que ese efecto era especialmente «significativo» para algunos grupos de trabajadores, como los jóvenes, los mayores de 45 años y las mujeres de mediana edad. Entre 2004 y 2010, con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, el salario mínimo registró una subida acumulada del 37,5% al pasar de 460,5 euros mensuales a 633,3 euros. Ahora se sitúa en 645,3 euros y lleva congelado dos años.

 

El Banco de España analizó la probabilidad de salir del empleo para los grupos de trabajadores afectados por las subidas de salario mínimo entre 2000 y 2010. Observó que esos aumentos incrementaban la probabilidad de perder el empleo entre los jóvenes (siete puntos porcentuales más que el resto con una subida del SMI de 100 euros) y, sobre todo, entre los mayores de 45 años (14 puntos porcentuales más de posibilidad de perder el empleo) porque el mayor impacto se concentra en los colectivos donde es menos probable que los incrementos de productividad lleguen a compensar dicho incremento.

 

El salario mínimo en España se estableció en 1964, aunque hasta 1980 no se fijó uno a nivel nacional. Hasta 1998 había tres tipos de salario mínimo según la edad: uno para los trabajadores menores de 17 años, otro para los de 17 años y un tercero para los mayores de 18 años. Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea y consultor en temas laborales para la Comisión Europea, la OCDE y la OIT sí apoya que se fije un salario mínimo para los jóvenes y destaca que España es uno de los pocos países que no lo tiene diferenciado.

 

«En términos generales, el salario mínimo no es una barrera para la creación de empleo, pero cuando hablamos de empleo juvenil sí hay evidencias de que puede serlo», señala. «Hay que compensar de alguna manera la falta de formación y experiencia de los jóvenes» porque, aunque producen, también supone un coste para la empresa que haya que formarlos, explica este experto. Una solución podría ser subir el SMI para los adultos y dejar el que está para los jóvenes. En España, el SMI es considerablemente más bajo que en otros países europeos. Según datos de Eurostat, es la mitad que en Francia o en Irlanda, aunque por encima de Rumanía, Bulgaria o Grecia, entre otros. Con el fin de que sean datos homogéneos, Eurostat divide el SMI anual en doce pagas (en España son 14 pagas, por lo que la cifra que da es algo más elevada que la oficial).

 

España también está a la cola en cuanto al porcentaje que representa el SMI respecto al sueldo medio del país. El salario mínimo español apenas supone el 35%, lo que nos sitúa en el tercio más bajo de la OCDE. Francia, por ejemplo, tiene una ratio del 48%. Mª Àngels Valls, profesora del departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade, duda de la efectividad de bajar el SMI para los jóvenes. «Los estudios demuestran que las políticas activas que sólo discriminan por edad no funcionan y pueden generar un efecto sustitución muy importante». Y advierte de que «iniciar una carrera laboral precaria es el indicador más claro para una trayectoria profesional también precaria», con lo que la rebaja del salario mínimo produce también un daño a medio plazo. Por todo ello, recomienda incidir más en la prevención de la exclusión laboral de los jóvenes, que va de la mano del fracaso o abandono escolar. Valls apunta que el contrato de formación y aprendizaje va en la dirección correcta, pero es de difícil aplicación por su falta de flexibilidad.

 

Otro elemento a tener en cuenta es el porcentaje de trabajadores que cobra el salario mínimo. Entre 2004 y 2012 (últimos datos disponibles) se duplicó el porcentaje de trabajadores que ganaban por debajo o igual al SMI. En 2012 era el 12,25%, en su mayoría empleos a tiempo parcial, ya que era el 1,52% entre los trabajadores a tiempo completo. Sin embargo, como apunta Marcel Jansen en el blog 'Nada es gratis', la barrera del salario mínimo «parece bastante permeable».

 

En 2007, el porcentaje de contratos con una renta mensual por debajo del SMI era del 19,3% y en 2012 había aumentado al 31,7%. Son contratos a tiempo parcial, pero se utilizan las horas extras -que han aumentado considerablemente- para incrementar la jornada, lo que «indica que se puede tratar de una manera encubierta de pagar salarios por debajo del SMI».

 

(Finanzas, 21-07-2014)

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