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Miércoles, 6 de mayo de 2015

Cargando de ilusión la compañía para el futuro

Parece que en el mundo empresarial 2015 ha empezado con modestia y humildad, pero con esperanza y optimismo. Las compañías se muestran recelosas a mostrar sus números, pero la línea de ingresos tranquiliza y alivia después de tantos años complicados. Las organizaciones empiezan a armarse de ilusión, y directivos y accionistas comienzan a incluir en los objetivos de 2015 el cargar de pasión a sus organizaciones de cara a los años venideros.

 

Los directivos están preocupados por cambiar su imagen para dejar de ser un destructor de costes y convertirse en un generador de ilusión y esperanza para el nuevo periodo. No se resisten a poner todo su empeño en cambiar estas sensaciones y en volver a retomar la senda del optimismo. Una de las líneas que están poniendo en marcha durante estos primeros meses del año es la de organizar sesiones de reflexión estratégica para conocer la visión que tiene gran parte del equipo sobre cómo serán los próximos años (hacen participar a más gente que en años anteriores). El directivo es consciente de que son ocasiones magníficas para sacar a su organización del día a día, pensar más allá de la operativa y, sobre todo, para generar equipo, limpiar las heridas del pasado y pensar en el futuro de manera alineada.

Como avanzamos en el estudio de Odgers Berndtson publicado en marzo de 2015 ("30 piezas para SUPERvivir. La visión de los CEOs 2015-2020") en el que participaron más de 300 directivos de compañías que operan en España y Portugal, los directivos buscan un nuevo paradigma en sus empleados y en sus organizaciones para el futuro:

Perfiles T, es decir, colaboradores que tengan alto conocimiento (palo vertical) de una faceta del negocio pero con visión transversal (palo horizontal) del impacto que sus acciones tienen en la organización y en su entorno.

Perfiles viajados y con facilidad para comunicarse en inglés. La internacionalización ha venido para quedarse y está transformando las compañías (tanto en los grandes grupos como en las pymes). Tener un equipo con sensibilidad a las distintas culturas, tradiciones y maneras de actuar de colectivos que habitan en el mundo facilita y agiliza los negocios y, por tanto, la buena marcha de la compañía.

Empleados "bandera" en todos los niveles de la organización, que "suden" la camiseta, que porten el logo con orgullo y que no se arruguen ante retos complicados. Son el motor del cambio y figuras clave para el éxito. Las personas atadas a sus sillas y con miedo a equivocarse pasarán a la historia.

Proyectogramas, es decir, organizaciones que priorizan la ejecución de los proyectos clave de transformación de la compañía, dejando la operativa de los departamentos en una segunda línea. La semana pasada en una compañía farmacéutica comentaban que ya no preguntan "¿en qué área estás?" sino "¿en qué proyectos estás metido?". Buscan polivalencia y ejecución por encima de departamentos estanco y tareas repetitivas.

Diversidad o 3G. Es decir, combinar una organización equilibrada en términos de genero, generación y globalidad. Diversidad de nacionalidades dentro de la organización para llegar a un mercado muy diverso y con muchas comunidades conviviendo actualmente en todos los países del mundo. Pero también generaciones nuevas (millenials) tomando el relevo de una muestra muy importante de la sociedad que se va haciendo mayor, los baby boomers.

Cambio constante. Empleados dispuestos a modificar sus hábitos a la misma velocidad que lo hacen el mercado y los clientes. Proclives al cambio de sistemas y herramientas, amantes de los proyectos inciertos y sin un lugar fijo para trabajar. Es decir, sin priorizar de quién "cuelgan" o quién es su jefe, sino movidos por la trascendencia del proyecto en el que están inmersos. Amantes de la incertidumbre y de vivir el momento.

Perfiles "number crunchers", empleados capaces de convertir ingentes cantidades de información (big data) en acciones de negocio que permitan ser más ricas, antes que más sabias, a las organizaciones.

Human description”. Puesta en marcha de programas para dar el valor que se merecen todos los puestos de trabajo. Se trata de transmitir a los empleados la importancia que tiene su trabajo para la sociedad, los clientes y el negocio.

En definitiva, retos muy importantes que tienen tanto los empleados como los directivos de las compañías para conseguir los objetivos marcados, para innovar y para adaptar la tecnología en pro del negocio. Tener una plantilla convencida de que es necesario colocar al cliente en el centro de la organización, escucharle y atender sus necesidades cada vez más cambiantes será un aspecto primordial para el éxito de la organización del 2020.

 

Cinco Días.

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