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Viernes, 3 de julio de 2015

Cuando la inversión en salud aumenta la productividad.

Santander abre un centro médico en su sede y se ahorra 4,2 millones de euros.

¿Tener un centro médico en la sede de la compañía es un ahorro, una inversión o las dos cosas? El ejemplo de Grupo Santander puede ayudar a muchas empresas a hacerse una idea de lo que supone. Los empleados de la entidad financiera perdían más de 100.000 horas de su jornada laboral en asistir a consultas o pruebas médicas. Para mejorar esta situación, el grupo ideó un centro médico lo suficientemente completo como para que ningún trabajador tuviera la necesidad de acudir a otro, pero se quedó pequeño. En diciembre, Grupo Santander inauguró otro de más de 6.500 metros cuadrados -el anterior tenía poco más de 2.000 metros cuadrados- al que pueden acudir los trabajadores del grupo, así como los beneficiarios de su seguro de salud. El centro da servicio a 12.500 empleados y sus familiares, lo que eleva esta cifra a 22.000 personas.

Pero, ¿resulta rentable? Fuentes de la entidad aseguran que sí, ya que se ha reducido la pérdida de horas de trabajo y se han ahorrado 4,2 millones de euros al año -el coste actual del centro médico es de 200.000 euros-. El responsable de dicho centro, Agustin Mocoroa, asegura que "esta fórmula permite que la empresa cumpla con su obligación de vigilancia de la salud de sus empleados de una forma mucho más competa de lo que exige la ley".

El centro, en el que hay todo tipo de especialidades médicas como pediatría, reumatología, dermatología, odontología, oftalmología, traumatología, ginecología, endocrinología..., supone un avance porque aumenta la productividad, reduce el absentismo y el presentismo y mejora la calidad de vida de los empleados porque ofrece otros servicios asociados a la salud como pilates. "Los empleados de este sector no tienen grandes riesgos médicos asociados a su trabajo, pero sí padecen algunos que son molestos como dolores de espalda, por eso intentamos ayudarles a superar esas dolencias", señala Mocoroa, que apunta a que también le dan "mucha importancia a los riesgos cardiovasculares y a algunos de sus problemas asociados como el sobrepeso". En su opinión, "una sociedad es lo que come y todos los días comen aquí 5.000 personas. Es importante que cuidemos su alimentación si queremos que trabajen bien".

Además, el centro médico tiene una unidad de emergencia que se desplaza ante cualquier problema que haya dentro de la sede de Boadilla del Monte (Madrid); otra que analiza la pisada y la zancada de los empleados más deportistas, y en unos pocos días, una en la que podrán hacerse los certificados médicos necesarios para renovarse el carné de conducir. "El objetivo es que los empleados optimicen su tiempo y que se dediquen a trabajar o a estar con su familia", explica el que también es director de Sanidad y Prevención de Riesgos Laborales del Santander.

Las especialidades están incluidas en el seguro médico que tienen casi el 95% de los empleados del grupo, pero en ocasiones acarrean un coste para el empleado, que en cualquier caso lleva asociado un "30% de descuento si se compara con los precios de la calle", apunta Mocoroa. "No somos un centro de explotación de negocio. Cedemos el espacio para que los especialistas pasen consulta en beneficio de nuestros empleados", concluye dicho responsable, que está especialmente orgulloso de que Santander participe en una investigación del CNIC, que dirige el cardiólogo Valentín Fuster, que evalúa de manera precoz los riesgos cardiovasculares de más de 4.000 empleados del banco.

 

Expansión.

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