Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
iusTime
Martes, 12 de julio de 2016

Los 'senior' se adaptan a las nuevas tecnologías y modelos de consumo.

Actualmente se habla mucho de los millennials, qué gustos tienen, qué consumen, lo importantes que son para las marcas. Pero hay otros grupos dentro de la sociedad que también son dignos de estudio. Los seniors, consumidores con edades comprendidas entre los 50 y 75 años, presentan una serie de diferencias en materia de consumo con el resto de la población muy interesantes y que han sido analizadas en el último Observatorio Cetelem Consumo Europa 2016. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Consumo

 

El estudio muestra cómo la imagen o idea que en un principio podíamos tener hace unos años sobre los hábitos de consumo de este grupo es actualmente muy diferente: han evolucionado con los nuevos tiempos, adaptándose en cierta medida a las nuevas tecnologías y a los nuevos modelos de consumo, disfrutando de su tiempo de ocio.

Economía colaborativa

Entre el uso compartido del coche, propicio para la charla, y el intercambio de apartamentos, la diferencia entre la práctica y la opinión es grande para los seniors europeos. Mientras que la primera opción interesa al 38% de ellos, la segunda atrae a casi dos veces menos (22%). El uso compartido del coche es la práctica que cuenta con el mayor número de usuarios, aunque sólo el 8% dicen haberlo utilizado. En Francia, país donde despegó, el 15% de los seniors encuestados en el informe del Observatorio Cetelem declaran haberlo experimentado.

La imagen de la economía colaborativa es positiva para casi dos tercios de los seniors de Europa. Pero si el intercambio de servicios entre los particulares recoge su consentimiento (62% de opiniones positivas), es menor el caso del piso compartido (62% de opiniones negativas). Esta práctica requiere traer extraños al corazón de su vida privada. Y, según dicen, todavía no están listos para ello.

Los mayores de 60 son menos unánimes sobre los servicios de consumo colaborativo y compartido que los más jóvenes. El 55% tiene una visión positiva mientras que esta tasa de adhesión sube, por ejemplo, a 76% en los menores de 35 años. Por países, los del sur -España, Francia, Italia y Portugal- tienen una opinión más favorable de la economía de colaboración y de intercambio que la media europea. Por el contrario, hay menos del 50% de opiniones positivas en el Reino Unido y los países de Europa central y oriental, aunque su práctica está muy extendida en Hungría y Rumanía.

La propiedad es sagrada

La propiedad parece sagrada para los mayores de 50 años. Sólo el 9% de los seniors alquilan material -máquina de bricolaje, de cocina...- y el 18% ocasionalmente lo piden prestado. Lejos de ser consumistas, se posicionan más bien en una lógica de la comodidad del uso y quieren utilizar sin restricciones su coche o su material de cocina.

Cuando se les pregunta sobre el hecho de si estarían dispuestos a renunciar a la posesión de determinados productos para compartir con otros, parecen menos entusiastas que en lo que a compartir servicios se refiere. Menos del 20% de ellos se declaran dispuestos a poner a disposición su coche, su moto o sus aparatos de cocina. Las herramientas de bricolaje son una excepción: el 41% estaría dispuesto a compartir su material ocasional o regularmente -a excepción de Dinamarca, número uno en la práctica del bricolaje pero reticentes en la práctica de compartir el material-.

Sin sustituir la tienda física

El tiempo de conexión a Internet de los seniors -más de 13 horas a la semana de promedio- es especialmente fructífero. Casi dos tercios dicen que compran online con regularidad al menos un producto, siendo el principal canal para sus compras de ocio. La tasa de compra es prácticamente la misma entre 50-59 años y mayores de 60. Se percibe un efecto financiero, los de mayores ingresos dan antes el paso a la transacción online.

Sin embargo, los seniors están lejos de abandonar las tiendas, es para ellos una necesidad absoluta y es el canal de compra elegido para la mayoría de los productos. La tienda es utilizada en gran medida para la compra de alimentos, electrodomésticos y muebles. El 90% realizan más a menudo sus compras de alimentos en los supermercados o hipermercados, frente a sólo el 3% que lo hace en Internet. Del mismo modo, la mayoría adquieren sus muebles en tiendas especializadas (53%) o en las tiendas del centro de la ciudad (26%); los que compran online representan el 14%. Esta reticencia es común a todos los países europeos, aunque cada uno tiene un modelo de distribución específico: los franceses prefieren hipermercados; españoles, portugueses, italianos y daneses están volviendo a las tiendas locales y centro de la ciudad.

La principal razón por la que los seniors prefieren las tiendas físicas es la voluntad de ver o tocar el producto antes de comprarlo para tener una idea de sus características. En promedio, salvo la compra de viajes, el 65% de los seniors se desconectan de lo digital por este motivo. Esta razón frena el 80% de sus compras de ropa y el 76% su compra de alimentos. Otra razón es que, al estar progresivamente menos inmersos en el ámbito profesional, el contacto humano es más importante que nunca. Ir de compras es ir al encuentro de vendedores y otros clientes, ver mundo... No están dispuestos a abandonar este aspecto de sus hábitos de consumo.

El 40% se describen a sí mismos principalmente como internautas utilitarios. Lo muestran eligiendo Internet como su principal fuente de información en sus compras. Comparadores online, opiniones de internautas, sitios web para consumidores, hojas detalladas del producto... encuentran una gran cantidad de información adicional y se desplazan a la tienda para finalizar la transacción. Durante la compra de un bien de equipamiento, más del 74% de ellos utilizará la web: consultan sitios especializados -el 74% de los seniors de Europa-, utilizan los sitios de comparación de precios (61%) o leen los comentarios que dejan los consumidores (55%). Los comparadores les gustan por su facilidad de uso, que les permiten obtener la información esencial en un corto período de tiempo.

 

El Economista.

iusAsesor • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress