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José Carlos García
Martes, 6 de noviembre de 2012

Si quieres un empleo… conviértete en un trabajador flexible

Saber trabajar en un ambiente de incertidumbre, poner en práctica nuevos métodos de trabajo, innovar, hacer más con menos recursos… Éstas son algunas de las características que describen el ambiente laboral de muchas empresas. Para desenvolverse en este entorno la capacidad clave es la flexibilidad.

La flexibilidad debe ser casi intrínseca a cada profesional. Sin embargo, para que aflore, las empresas también tienen un papel determinante.

El trabajador que acata órdenes y realiza tareas sin cuestionárselas es una especie en extinción en el entorno laboral del siglo XXI. Las empresas, más que nunca, necesitan profesionales que aporten todo su talento y disposición para hacer causa común y encontrar las soluciones que ayuden a la firma a mantenerse en el mercado. Por eso, los empleados de cualquier sector y nivel tienen que aprender a comportarse y a trabajar de otra manera, y la herramienta fundamental es la polivalencia y la flexibilidad.

¿Cómo se aprende a ser flexible?

El actual entorno de laboral exige trabajar en un ambiente de incertidumbre, donde los recursos escasean y las exigencias son cada día mayores. La flexibilidad es básica, pero, obviamente, no es algo que se aprende en dos días. Según los expertos en recursos humanos existen una serie de pautas que pueden ayudarnos.

  • Ser receptivo. Es fundamental aprender a escuchar e interiorizar toda la información que nos facilitan. En este punto también es muy importante prestar atención a las recomendaciones que se nos hagan, no tomárselas como una ofensa y saber redirigir nuestro comportamiento para buscar siempre la mejora.
  • Perder el miedo a hablar.Si queremos que se tenga en cuenta nuestra opinión el primer paso es alzar la voz. Perder el miedo a hablar y expresar nuestras propuestas.
  • Hacer de la prueba-error una dinámica de trabajo. Una de las claves de la flexibilidad es saber cambiar con rapidez el método de trabajo. Hay que salir de la zona de confort que nos da la rutina y afrontar los cambios sin miedo. Poner en práctica nuevas estrategias y metodologías es una experiencia que enriquece la trayectoria profesional. El error se debe afrontar como un punto y aparte, no como un final.
  • Aprender a decir no. Ser flexible no significa aceptar siempre todo lo que se nos pide que hagamos. Hay situaciones en las que hay que saber negarse. Lo importante es saber cuáles son nuestros límites y explicar las causas por las que no se puede atender la petición. Siempre es mejor un "no" antes, que incumplir lo prometido.
  • Tener un lugar de trabajo adecuado. Una de las máximas de la flexibilidad es facilitar al empleado el entorno y horario que le permitan dar lo mejor de sí mismo. Habitualmente se relaciona con dar la posibilidad de trabajar fuera de la oficina, ya sea desde casa o desde otro lugar, pero también se refiere a proporcionar las herramientas adecuadas que en muchos casos es soporte técnico.

El papel del jefe

Pero no hay que engañarse. El empleado, por muy buenas intenciones y cualidades que tenga, no consigue nada si la empresa y, en concreto, los jefes no le dejan realizar cambios y le facilitan un entorno adecuado. Enrique Alcat, considera que "en cualquier trabajo es fundamental ser transparente. Los directivos tienen que explicar qué se quiere hacer, por qué se trabaja de una manera determinada, que objetivos se han marcado, qué se va a hacer…Es decir, justificar la estrategia". De esta manera, se conseguirá que el conjunto de empleados entiendan y compartan un objetivo común. A partir del cual, podrán perfilar de qué manera pueden colaborar.

Fernando Botella, COE de Think&Action, apunta que hay una serie de hábitos que fundamentales que hoy deberían estar presentes en las organizaciones. Entre ellos destaca "estar continuamente abierto a descubrir y aprender cosas nuevas, conservando la ilusión y el interés por lo que nos rodea. Convertirse en desarrolladores, es decir, vivir en un proceso de reinvención continua. Y, por último, poner todos los medios para convertirse en organizaciones líderes que crean líderes: el empowerment es más necesario que nunca; todos dentro de la organización, desde el recepcionista hasta el presidente, deben convertirse en líderes".

Y el liderazgo y la participación voluntaria sólo llegan cuando el empleado siente y comprueba que se le escucha. Para ello, como insiste Montse Ventosa, socia de Sticky Culture, "lo importante es confiar en ellos y darles responsabilidad. Y en nuestro país aún tenemos un largo camino por recorrer para crear accountability, algo así como rendir cuentas. Dotar de responsabilidad a cualquiera y fomentar que la personan rindan cuantas por sus resultados".

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